Mi Historia
Mi padre Julio y mi madre Teresa querían tener un hijo o hija más, para que mi hermana Maite no se criara sola.
Acabé llegando, pero me lo tomé con la calma de 12 años.
Y eso hizo que, en mi entorno familiar, todos fueran mucho más mayores que yo.
Me encantaba observar en silencio y casi invisible, el mundo de los mayores desde mi burbuja mágica.
Desarrollé una gran imaginación, me cautivaban los animales, deslizarme en silencio entre los arbustos y árboles de cualquier bosque, como me enseño papá: «para no hacer ruido y poder sorprender a los elfos, a las hadas, gnomos y otras criaturas que se solían esconderse de los humanos porque desconfiaban por la naturaleza destructiva de algunos de nosotros»
Mi padre, sin duda participó en fomentarme el respeto por los animales, la naturaleza y la conexión con la Tierra y sus criaturas a través de la imaginación, la sensibilidad, la empatía y el respeto.
Donde estés ahora, envolviendo TODO con tu energía
¡GRACIAS PAPÁ!
